Plan estratégico de vacunación

La España obediente y sumisa que acata las órdenes sin cuestionarse lo más mínimo, está tragando con la versión fabricada para esta sociedad, en la que una “estrategia de comunicación” establece cómo, cuándo, quién y qué se ha de decir a la población para que todos acepten ser vacunados sin rechistar.

La estrategia de vacunación es un pdf que se encuentra disponible en Internet, incluido en un documento que contiene todo lo relacionado con el plan de vacunación creado en diciembre 2020 por el Ministerio de Sanidad. En él se plantea TODO, y cuando digo todo es eso. Registro de quien se vacuna, con qué lote, cantidad, efectos secundarios, todo queda registrado en el proceso de farmacovigilancia, que no consiste más que en anotar los efectos secundarios que cada uno sufre tras ser vacunado.

Los efectos adversos son normales, la vacuna es buena, no te libra del contagio, ni tampoco de que contagies, puede que pases la enfermedad de un modo más suave, la inmunidad no se sabe qué duración tiene, pero lo importante es ponerla, pero, aunque te la pongas, no podrás librarte de la mascarilla… hasta ahora había sido la ilusión de muchos, que ahora se conforman con poder viajar un poco más allá de la provincia. Es el mantra que repiten las autoridades y que hacen decir a los sanitarios, que deben fiel obediencia a sus superiores. Es parte del guion.

Las ilusiones de la población se diluyen a golpe de realidad, pero, aun así, estamos agradecidos al Papá Estado que nos proporciona la vacuna por riguroso orden de importancia y productividad social. ¿Por qué no se vende libremente en las farmacias y se deja elegir a cada uno lo que mejor crea? ¿Por qué los que no se quieren vacunar van camino de convertirse en los apestados del siglo XXI? Si así le saldría más barato al Gobierno…claro, tendríamos libertad y no podrían controlar a quién y qué se administra…perderían el control.

Gracias por cuidarnos y procurarnos el preciado elixir que no sabemos qué efectos secundarios tendrá. Gracias por restringir tanto nuestras libertades, es por nuestro bien. Somos libres para producir, pero no para decidir la mejor manera de mantenernos sanos y cuidar de nuestras familias. Suena a sorna, y más cuando se añade eso de “los hijos no son de los padres”. Papá Estado va tentando y testando la capacidad de tolerancia de la sociedad…avanza, a la velocidad que le dejemos, pero es terreno que perdemos frente a la libertad.

Y entonces surgen los efectos secundarios adversos. Algunos son irreversibles, provocan muertes, problemas neurológicos, trombos, problemas cardíacos… la sociedad entra en pánico y para tranquilizarnos nos dicen que “los beneficios de la vacuna siguen superando los riesgos”. Y la gente se tranquiliza, acata y reúne la suficiente fe como para creer a pies juntillas lo que este Gobierno de la mentira les dice.

Todos menos los que sufren los efectos adversos, claro. Aunque ellos tampoco saben si les conviene ser la nota discordante, no vaya a ser que el seguro de vida no cubra los tratamientos experimentales a los que se han sometido por propia voluntad. Tranquilos, las farmacéuticas se han cubierto bien las espaldas, al menos durante los cuatro años primeros… pagarán las indemnizaciones los gobiernos de los países en los que se den estos casos, que en el caso de España será tarde o nunca, teniendo en cuenta que hay familias sin la prestación por desempleo, que no han cobrado los ERTE, etc. Y después, ya veremos pues si en un año nos ha cambiado tanto el modo de vida, dentro de 4 años quién sabe lo que puede suceder.

Lo que está claro es que tienen órdenes concretas y siguen un cuaderno de bitácora, nos ocultan datos referentes a nuestra salud y seguridad, en pos del bien común. Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana, a los trabajadores de un hospital universitario se les amenazó con penas de prisión si daban información sobre los lotes con los que se había vacunado a ciertos colectivos que estaban alarmados y preocupados por los casos de muertes y trombos que se estaban conociendo.  Sólo se ha paralizado la vacunación una semana, no se han retirado los lotes conflictivos, pues “son mayores los beneficios” y la agenda sigue con el plan previsto.

¿Y el derecho a saber el tratamiento que le han administrado a uno mismo? Los protocolos del Plan Estratégico de Vacunación inciden en que el paciente debe conocer con anterioridad los posibles efectos adversos y que se debe dar lo suficientemente claro como para ser entendido por todas las personas, mención expresa a los discapacitados. Pero nada de nada, no te dan ni el prospecto, no vaya a ser que te enteres de que si es AstraZeneca te han inoculado el virus replicado en ADN de chimpancé, y las otras contienen códigos genéticos de ARN mensajero, que desconocemos los efectos a corto/medio plazo.

No se trata de ser crítica con la vacunación, solo realista. Considero que tenéis derecho a saber lo poco que yo alcanzo a ver. Y entonces podréis decidir con libertad.

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