Alguien saldrá folla…o

Hay tanto de qué hablar y dónde fijarse que resulta hasta ciertamente maquiavélico ponerse a decidir sobre quién, quiénes, o qué escribir. Pero a última hora de la tarde la feliz urgencia en mandar las noticias de agencias y medios me ha proporcionado la poco desestimable información de que Cerdán, el número tres del PSOE, se va a desplazar hasta Suiza para encontrarse, y creemos que no de forma romántica, aunque ya pocos dudan de que en esta relación alguien saldrá folla…o.

Quizás una de las cosas que más me fascinan en la relación entre Puigdemont, que traducido al castellano se escribe y pronuncia Puigdemont, y Sánchez, entre Junts y el Gobierno de España, la que llega hasta Los Pirineos, es la relación anti natural desde un punto de vista político entre la formación catalana y la formación socialista. Me fascina porque, realmente, considero que estamos más delante de un nuevo juego del ajedrez; una mezcla entre el ajedrez y el Juego de Tronos. Y lo es, por desgracia, porque se han dado pasos desde el Ejecutivo español para que el catalán del flequillo revuelto, una especie de Harry Potter pasado de años y desposeído de su varita mágica, represente un trono de un reino que no existe, más allá que en las mentes adoctrinadas y secas de sabiduría y conocimiento de nuestra verdadera historia de los independentistas catalanes. Los que sí son conscientes de la historia real, muchos de los cuáles abanderan la causa, no son mentes adoctrinadas, sino más bien merecen oros calificativos que la nueva Ley aprobada por el Congreso el otro día creo que no me permitiría pronunciar… al menos si no lo hago mencionando al rey Felipe VI.

Lo cierto es que sí, un séquito presidido por Santos Cerdán se ha trasladado hasta Suiza para ver a su majestad el indignado de la ultraderecha catalana, ese que sí ha pactado con Sánchez la legislatura, aunque ha sido previsor en hacerlo por fascículos que, aunque sale más caro, emociona más tras la apertura de cada envío… a Suiza.

Y es que cada vez que el señor Carles, que traducido al español sería Carles, porque los nombres de persona no deben traducirse, coge un berrinche porque pierde protagonismo, la mayoría de las veces, o se pone en juego su testosterona política, hace llamar a consultas a los negociadores de Sánchez que, cada vez que se ve en juego en el Congreso alguna Ley fundamental para su continuidad en Moncloa, va ordenando la escritura de cesiones y apuesta sobre la mesa lo que está dispuesto a perder… bueno, él no, el conjunto de los españoles no catalanes en favor de ese territorio. Bueno, en favor de ese territorio tampoco, en favor de Puigdemont y los suyos. Al territorio no suelen llegar muchas mejoras, ya saben cómo va la sanidad pública por allí, entre otras cosas, por no hablar de la seguridad y la inmigración que los nacionalistas ya se niegan a aceptar.

Porque aquí todos somos buenos hasta que nos tocan lo nuestro. Nos vamos a negociar a Ginebra para que luego todo quede en casa, en la nuestra. Todo tiene un precio y siempre hay quiénes están dispuestos a que los demás lo paguen. Para ellos es gratis, siempre que no convoquen elecciones. Y si no, siempre nos quedará el CIS y sus encuestas, que si no dan ni una, por lo menos nos suben la moral. Luego ya podría venderse lo del tongo electoral. Miedo me dan ya las acusaciones de algunos que dicen que la empresa encargada del recuento electoral no da bien los resultados y que podría estar manejada por los del presi… Si ya ha habido jaleo en Venezuela por estos temas, prepárense para las próximas generales en España. Va a arder Roma, que diría Nerón.

Desde hace unos días, desde el Gobierno, parecían lanzar el mensaje de tranquilidad, de que, sin duda, en España habrá presupuestos. Pero claro, habida cuenta de las cosas que en años se han dicho y no se han cumplido… lástima que la nueva ley contra bulos y fake news no incluyan a la clase política, los jueces se iban a poner las botas, fiscalía mediante.

Más allá de hacer juicios de valor, de entrar en detalles tales como sobre quién carga la responsabilidad de la mayor preocupación de los españoles en estos momentos, la inmigración, y los incoherentes resultados de la última encuesta del CIS sobre la intención de voto en generales, cada vez estoy más seguro de saber con total garantía que si esta legislatura llega hasta el final a los españoles no nos va a quedar ni para pipas. Eso sí, sospecho que en Suiza sus bancos van a estar bien cargados de cuentas bien alimentadas, así como todo aquello que pueda ser objeto de apoyo al socialismo que Sánchez considero que ha destruido desde un punto de vista ideológico, pero también desde un punto de vista moral.

La recuperación del PSOE va a costar mucho a quiénes queden en él y necesitará más de un giro y más de un reconocimiento de errores. Espero equivocarme, pero realmente da mucho miedo muchas de las cosas que están pasando en este país, desde el control de las instituciones hasta el control de la judicatura, el control de la banca o el control de los medios por parte de un Gobierno y un partido político que no ha puesto límites a las ambiciones de su líder. Ya hay muchos socialdemócratas que se han dado cuenta, especialmente después de su apoyo encubierto en Europa y las alarmantes informaciones que involucran al ex Presidente Zapatero en el chantaje y extorsión a Edmundo González, candidato opositor que, demostrado quedó en las actas, ganó las últimas elecciones en el país, y el apoyo del socialista, valedor de Sánchez, al régimen criminal de Maduro. Muchos socialistas ya le han vuelto la espalda, especialmente aquellos que no dependen económicamente del partido, que van siendo pocos.

Pero sólo los socialistas de base podrían cambiar el rumbo de los acontecimientos diciendo basta a la dirección que están tomando las cosas. Porque no es socialista apoyar a una dictadura, no es socialista ofrecer mejor financiación a un territorio sobre otro, no es socialista vender a los propios y su identidad con tal de seguir en el poder, no es socialista pagar con el dinero público el desmadre de una inmigración cuando muchos jubilados no llegan a final de mes y los jóvenes ven imposible acceder a la vivienda, cuando los impuestos se elevan de tal modo que afecta al nivel de compra y de vida de muchas personas, cuando se acaba con la clase media a costa de pagar las cuentas que no son de los españoles. No es demócrata el control de las instituciones ni la imposición a dedo de jueces, altos directivos o tantos otros, especialmente cuando no queda demostrada, en absoluto, sus méritos y capacidades. No es socialista destrozar servicios públicos como CORREOS o Adif y no tomar decisiones correctoras o echar a los responsables de sus puestos.

No es de socialistas que a aquellos que han cometido enormes errores que han costado grandes sumas de dinero al Estado sean de nuevo posicionados en otros puestos para seguir cobrando cifras brutales simplemente por ser de la confianza del Presidente. No es socialista que un Gobierno imponga sus decisiones a un país sin tener en cuenta qué quiere realmente la ciudadanía. No es socialista tener un déficit de las Administraciones Públicas de 1.616 millones y continuar cediendo al chantaje de aquellos que quieren romper el país y cuya ideología es de la derecha más extrema de España mientras se desprecian a partidos políticos mucho más de centro.

Y ojo, con todo esto no quiero despreciar todas las decisiones y acciones que lleva a cabo este Gobierno. Pero, ciertamente, aquellas que ha tomado en la dirección indicada, ni son apreciables, ni estimables, ni pueden recibir el aplauso o impulso o aprobación de los socialistas. Pues eso, que no sabía de qué hablar…

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