La extrema, extrema, extrema derecha

Fascismo, un término acuñado hasta la extenuación y repetido tanto por medios de comunicación, como por políticos de todos los niveles y de diversas ideologías además de por ciudadanos de a pie en nuestra sociedad. Una palabra utilizada como descalificativo, que sirve para identificar cualquier pensamiento u opinión carente de tolerancia con el que piensa diferente. Un adjetivo calificativo “fascista” que escuchamos todo el día. Desgastado y reiterado; una, dos y hasta mil veces si hace falta.

Pero vayamos a la historia, a su origen etimológico e ideológico. Por ende  ¿Qué es el fascismo? ¿Cuál es su origen? ¿Su procedencia? ¿Cuál es en definitiva su ideología? Su origen etimológico proviene del vocablo italiano fascio y éste deriva del latín fasces el cual alude a los signos de autoridad de los altos magistrados del Antiguo Imperio Romano.

Su definición ideológica es la de un movimiento político cuya forma de gobierno o de regir un estado son de carácter autoritario, antidemocrático y ultranacionalista de extrema derecha. Entre los rasgos más destacables de dicha ideología se encuentran la exaltación de valores como la patria o la raza para mantener permanentemente movilizadas a las masas, lo que llevó en muchas ocasiones a la opresión de las minorías. Véase el ejemplo alemán o el italiano de la primera mitad del pasado siglo XX.

El fascismo surgió en Italia durante la Primera Guerra Mundial para luego difundirse por toda Europa en el periodo de entreguerras. Un término acaudillado por Benito Mussolini, uno de sus máximos exponentes, ideólogos y difundidores entre otros, el cual fundó los “fasci italliani di combatimento” el 23 de marzo de 1919 que luego desembocarían en las camisas negras socialistas renegados como Benito Mussolini y Filippo Tommaso Marinetti, ambos creadores de dicha ideología que tiene su nacimiento en Italia, concretamente en Milán capital de Lombardía en el norte de Italia.

Benito Mussolini, “el Duce”, el cual alcanzó el poder mediante sufragio universal en las elecciones italianas de 1922 frente a un clima de crisis económica brutal y de radicalismos en toda Europa como contrapeso al primer estado comunista, la naciente URSS producto de la revolución bolchevique de octubre de 1918. Mussolini logró disolver el parlamento italiano, apuntalando la escasa oposición del decadente rey Víctor Manuel II promoviendo el totalitarismo, el militarismo, la autocracia, teniendo un creciente apoyo popular por su panitalianismo, expansionismo y anticomunismo.

El fascismo cuenta con un objetivo clave: crear la Gran Italia basada en la mitología del antiguo imperio romano promoviendo la hegemonía del país en el mar mediterráneo, invadiendo por consiguiente Albania, Etiopía (llamada Abisinia en dicha época), Somalia, Eritrea y Libia. Ya en el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial. Uniendo a Italia con las potencias del eje: las principales Japón, Alemania y la ya mencionada Italia, contando con el apoyo indirecto de Rumanía, Turquía, Grecia, etc. Promoviendo una economía estatista y autárquica en el estado italiano, profundamente nacional católica y autoritaria eliminando toda oposición política y libertad individual.

Su homólogos (ideológicamente hablando) en Europa fueron José Antonio Primo de Rivera en España, fundador de La Falange, León Degrelle fundador de movimiento Rex en Bélgica, además de Stephan Bandera líder independentista ucraniano en la antigua URSS y la Ustacha de Ante Pavelic en Croacia entre otros. Todos ellos de inspiración ultranacionalista, profundamente católica y algo que hay que destacar muy estatistas, pronacionalizaciones y antiliberales todos ellos a un control e influencia del Estado en la economía fuertemente arraigada con una política de vivienda pública extensiva y con una economía estatal fuertemente proteccionista. No voy a tildar del fascismo al nacional socialismo de Adolf Hitler, eso lo dejamos para otra ocasión, ya que, si hay líneas ideológicas diferenciadas entre nazismo y fascismo, aunque también hay puntos coincidentes, evidentemente.

Tras este análisis, nos situamos en la época actual año 2021. En la política internacional surgen nuevos líderes que plantean elementos diferenciadores en cuanto al patriotismo elevado, algo de proteccionismo en el comercio, pero liberalismo (además muy extensivo) en lo económico, hablo de los Boris Johnson, Donald Trump y Jair Bolsonaro, por ejemplo. Todos ellos surgen como escisiones de la derecha neoliberal o neocon si se le quiere llamar de sus respectivos países, pero con una clara diferencia del fascismo clásico. No son estatistas, no son pronacionalización de empresas, no quieren una presencia amplia del estado ni en la economía ni en la sociedad. Por motivos ocmo estos no se les puede calificar de “fascistas” (término de moda). Simplemente son neocon, neo liberales a niveles máximos. Si me apuráis más que Reagan y Thatcher, pero de fascismo no tienen nada.

En cuanto al exponente español encontramos al partido político VOX, cuyo contenido programático fue realizado por Steve Bannon (exasesor de Trump) y que es representado por la figura de su líder Santiago Abascal. Recordemos que VOX es una escisión del ala dura del Partido Popular español, del ala más conservadora, también neoliberal en lo económico, pero no es estatista. No quiere nacionalizar las empresas del IBEX 35. Por lo tanto, no es equiparable su política económica a la de las FEJONS fundadas por José Antonio Primo de Rivera o a la extinta Fuerza Nueva de Blas Piñar. No son comparables por el simple motivo de que Vox es neoliberal, neocon, muy patriótico, católico si se quiere, pero procapitalista cosa que estas dos fuerzas anteriormente mencionadas no lo eran. Son la nueva derecha emergente en el mundo: antiglobalización, antimundialización al igual que Trump y Johnson los cuales equivaldrían al ala dura del partido de Reagan y el de Thatcher en sus respectivos países, tanto en Reino Unido como en EEUU.

¿Entonces que es VOX? Pues digamos que es una mezcla entre esta nueva derecha neocon antiglobalización y antimundialización defensora de su cultura católica y muy patriótica pero liberal y capitalista. Se trata del ala más conservadora del PP, un Trump a la española. En resumen, una mezcla entre la antigua Alianza Popular de Manuel Fraga (embrión del actual PP) y la derecha antiglobalización de Trump y Boris Johnson. En la antigua AP coincide su antiautonomismo en España y en Trump y compañía su neoliberalismo exacerbado y su anti globalismo. Pero no, amigos, no se trata de fascismo. No olvidemos que en VOX defienden el capitalismo, cosa que el fascismo en su doctrina no lo hace.

La formación de Abascal nos puede gustar o no. Personalmente, yo tengo muchas diferencias con VOX (soy militante del PP). Prefiero un centro derecha moderado y europeo al estilo Merkel, Chirac o incluso Macron. Pero eso no quita para calificar a las cosas por su nombre correctamente y no, no son Benito Mussolini ni tampoco La Falange. Vox es la nueva derecha, la España eterna, patriótica que representaba la primera AP de Fraga (la de 1977), la que existía antes de absorber a la UCD y, posteriormente, al CDS para desembocar en el PP que actualmente conocemos.

VOX es un partido conservador. Duro si se quiere, pero no fascista porque defiende el capitalismo y la economía privada principalmente y porque por supuesto, defiende el sufragio universal y la libertad, mucho más que los socios de Sánchez. Así que seamos justos y no los criminalicemos. Respetemos las ideas y no hagamos una criba o pongamos una etiqueta de quién es demócrata y quien no, como vienen haciendo algunos medios de comunicación españoles de manera ridícula y casi infantil. Insisto que yo discrepo en muchas cosas con VOX, pero el tercer partido político más votado del país, merece más respeto, tanto mediática como socialmente. En mi humilde opinión.

¡Informado al minuto!

¡Síguenos en nuestro canal de Telegram para estar al tanto de todos nuestros contenidos!

https://t.me/MinutoCrucial

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*