Entrevista a Rubén Feito

En la sección de entrevistas, hoy toca conocer a uno de los colaboradores más cosmopolitas y polifacéticos de Minuto Crucial. Quienes conocemos a este madrileño treintañero podemos decir de él que tiene un gran sentido del humor además de ser todo un Adonis en el mundo de la fotografía.

Nuestro colaborador es Licenciado en Filosofía, carrera que cursó sus primeros años en la Universidad Complutense de Madrid y que, finalmente, la acabaría terminando en la UNED de Alicante. Para el que aún desconozca el nombre del entrevistado de hoy, lo revelo ahora mismito, se trata de nuestro ‘profe’ de Filosofía, Rubén Feito.

JONATHAN TURRIENTES: ¡Muy buenas Rubén, muchas gracias por concederme esta entrevista personal!

RUBÉN FEITO: Gracias a ti, Jonathan, un placer.

JT: Para todo aquel que no te conozca, ¿quién es Rubén Feito?

RF: Es un hombre solitario, tranquilo y muy inquieto mentalmente que ama la libertad. Suelen decir que soy una persona fría y que analizo todo con mucha calma. En cierto modo es verdad. Todo en este mundo me sorprende y no me gusta dar por hecho las cosas o asumirlas como normales sino que me exijo a mí mismo meditarlas. Soy filósofo por vocación y no sólo como profesión. Me gusta dejar hablar a las cosas en lo que tienen de acontecimiento sin forzarlas a un esquema conceptual que me haga pensar que sé las cosas definitivamente. No necesito saberlo todo y me encanta que sea así, me hace pensar que el mundo y nuestra existencia son todavía algo misterioso susceptible de ser dotado de un sentido propio de cada uno, único e irrepetible. Además de esto, soy terco, desordenado, pero puntual, bastante dominante, ya que me gusta siempre hacer prevalecer las reglas con las que rijo mi vida, y como más disfruto es tomándome un café mientras escribo en la terraza de una cafetería. De hecho, quien se mueva por Alicante tiene altas posibilidades de encontrarme en esa tesitura antes o después.

JT: ¿Qué música sueles escuchar en un día normal cuando haces tus quehaceres diarios?

RF: Amo la música. De hecho el trabajo de fin de carrera lo hice sobre una opereta del compositor británico del barroco Henry Purcell, The Fairy Queen. Y es que  el arte es una expresión de nuestra contienda en el mundo como seres humanos, siendo la música especialmente relevante porque es capaz de con-movernos de una manera íntegra y global. Pensemos que, en las sociedades tribales, los ritmos frenéticos de los tambores de guerra aceleran el latido de los corazones de los guerreros, motivándolos fisiológica y psicológicamente hacia la batalla. La música incide en nuestra carne, no es sólo un objeto de deleite más, dice sobre nosotros y es pura filosofía.

JT: Eres un apasionado de la escritura. De hecho, en tus redes sociales sueles escribir reflexiones de todo tipo. ¿Cuándo y cómo nace tu faceta de escritor?

RF: Sí, escribo mucho como mero hobby, pero lo cierto es que también llevo años trabajando en una obra de gran envergadura y a veces comparto en mis redes sociales fragmentos de este escrito. Desde que era un niño he escrito cosas. Mi madre guardaba un pequeño poema que escribí siendo un renacuajo sobre una mujer gitana. Pero no es siempre es fácil. Escribir ensayo exige mucha energía. Una palabra aparentemente inocente puede llevarte a tener que dar explicaciones  sobre ella que se convierten en un sinfín de párrafos. Enfrentarse a una hoja en blanco es una aventura y como toda aventura, hay componentes de incertidumbre, de caos, de imprevisión y de desorden. Como escritor me gusta asumir todos ellos para ser las palabras en su devenir las que me digan a mí y no ser yo el que las fuerce a decir lo que quiero y punto. Con todo, soy consciente de que suelo escribir de una forma densa y abstracta y no puedo evitarlo: es la forma como el lenguaje me usa para liberar lo que tiene que decir.

JT: Hablando de escritores, ¿cuáles son y por qué los libros que más te han marcado en tu vida?

RF: Indudablemente Martin Heidegger. Este hombre es capaz de cambiar la configuración del sentido de una existencia. Llevo muchos años trabajando su voluminosa obra, convirtiéndome paulatinamente en un pequeño experto sobre su pensamiento. De hecho, la obra que llevo años escribiendo, y que tiene ya cientos de páginas, surgió a raíz de una frase suya, «se escriben libros de oídas», que  me hizo pensar sobre la naturaleza reproductiva de nuestros lenguajes y sentí la necesidad de escribir sobre ello.

JT: Además, como bien digo en la presentación, eres todo un Adonis de la fotografía. Son muchas las féminas que interactúan en cada foto que publicas en tus redes sociales.

RF: Jajaja ¡Qué va! Además, precisamente no son las féminas quienes más interactúan en mis fotos. Jajaja Es verdad que me gusta mucho jugar con la imagen, creo que se me da bien. De hecho, me provoca mucho placer cuando se me prejuzga por ello y se trata de despreciar mi aportación intelectual sobre cualquier asunto apelando a mis fotos. Habitualmente acaban reconociendo que se han equivocado. Y es que yo no sé qué valor intelectual tienen  mis argumentos o reflexiones, pero sin lugar a dudas sé que este valor no lo determinan unas fotos ni la mera apariencia de alguien.

JT: Hay personas que consideran que el mundo de la filosofía es un poco rancio ya que se tocan muchos temas relacionados con personajes o circunstancias del año del pleistoceno. ¿Qué le dirías a todos esos detractores?

RF: Que se equivocan, pues las cuestiones fundamentales que nos atañen como seres humanos permanecen veladas en su misteriosa condición, ajenas al avance científico y al ajetreo político. De hecho, estas cuestiones siguen siendo las mismas a las que tuvieron que enfrentarse los primeros pensadores en la antigua Grecia y en otras remotas regiones del mundo como India o China. Cuestiones como el sentido de la existencia, el bien o el mal, la muerte, Dios, el lenguaje, el amor, la verdad…no son susceptibles de una resolución definitiva por su propia naturaleza. No es que nos falten medios, sino que la existencia humana se halla naufragada en el más absoluto misterio. Existe cierta soberbia en nuestros días creyendo que estas cosas ya no importan y que debemos centrarnos en lo que sabemos con certeza y punto.

La historia de la ciencia revela que nunca se sabe nada con certeza, que los paradigmas científicos cambian, los criterios de validez también, que las épocas bajo las cuales entendemos el mundo nos aportan seguridad pero son mera construcciones con que explicamos el mundo, y éste es siempre más que la experiencia humana. De hecho esa actitud altiva y autocondescendiente es una huida hacia adelante, sólo obvia las cuestiones fundamentales mencionadas al no poder explicarlas desde los criterios de validez que se han puesto, simulándose así  por ello que son cuestiones sin sentido o inexistentes. La suficiencia de esos discursos es asfixiante por ser tan limitada y corta de miras. Estoy muy seguro de que el día de mañana la humanidad volverá a la filosofía, y si me apuras, a la religión.

JT: Hablando de la Filosofía, entre otros autores se me viene a la mente Agustín de Hipona o lo que es lo mismo, San Agustín muy relacionado con la fe cristiana. ¿Cuál es tu opinión respecto a la situación actual que vive la religión imperante en nuestro país?

RF: San Agustín es uno de los padres de la Iglesia, aporta un enfoque filosófico al corpus cristiano al entender el valor del personalismo cristiano ya implícito en el mensaje de Cristo, es decir, el hecho de que en el trato con el ser, cada persona está llamada a realizar un enfoque irrepetible y especial a modo de verdad, expresada como amor entre Dios y su criatura. Hay un trasfondo filosófico profundo en ello, pero vivimos una época superficial y chabacana que prefiere ridiculizar lo que no entiende antes de aproximarse a ello con una actitud honesta y meditabunda.

La gente se mueve mentalmente con clichés y mantras, ¿qué se puede esperar? De hecho, tiene mucho que ver la actitud altiva que antes he mencionado: nos hemos agenciado el papel de estar en la cumbre de la historia y del tiempo (pese a que sobre los temas fundamentales seguimos sin saber nada, es decir, sabemos lo mismo que los antiguos griegos), soñando el delirio del progreso ilimitado, y desde esta cima nos creemos con el derecho de escupir sobre otros pensamientos a los que tildamos de atrasados o ignorantes cuando muestran una profundidad mucho mayor en lo esencial. Esta actitud de engreimiento se aplaude y premia en nuestros días…es demencial.

JT: Dentro de los autores que podemos encontrar relacionados con el mundo de la filosofía, ¿Quiénes son los que más te han marcado, es decir, los que para ti son tus referentes y por qué?

RF: Como he mencionado antes, sin lugar a dudas Heidegger es mi gran referente. Creo que su pensamiento condensa perfectamente las necesidades de nuestra época. Necesita un reto intelectual, y éste es de carácter ontológico, o sea, sobre el ser, sobre los fundamentos de la realidad. Los pensadores presocráticos, que son los primeros que tuvieron que lidiar con estas cuestiones, son una referencia filosófica irrenunciable, pero también autores como San Anselmo, a quien dedico un apartado en mi escrito, Nietzsche, Kant, Gadamer, Marcel, Deleuze… Todos aportan y tienen un valor en este abandono al desgarro de la palabra que es la historia de la filosofía. Incluso de autores con los que no estoy de acuerdo, como Marx, Hegel, Rousseau, Simone de Beauvoir o Foucault  uno puede extraer inspiración.

JT: Aquí viene un 2×1. ¿Cuál es tu concepto sobre el cristianismo?  Y ¿qué similitudes y diferencias ves en el cristianismo si lo comparamos con relación a las diferentes etapas que ha tenido esta religión?

RF: A mí el cristianismo me interesa especialmente en términos filosóficos: el personalismo, el amor como trato paternofilial con la verdad, su concepción de la miseria como un nuevo enfoque antropológico que no existe en la Antigüedad y viene a expresar también la aportación de cualidades humanas, la obra de místicos como el maestro Eckhart, que consideran la cuestión de las experiencias inefables por los medios convencionales del lenguaje o el discurso del conocimiento científico…e incluso la fuerza del no que los hombres religiosos y sacerdotes expresan al tomar dominio sobre sí mismos y ejercer vocacionalmente la entrega de su ser a una causa que les trasciende. Creo que la situación actual del cristianismo es que precisamente no se están transmitiendo estas enseñanzas fundamentales de su doctrina, y que son precisamente su auténtico valor. En su lugar se está contando a modo de cuento, de modo que a la gente no le interesa porque parece que no dice nada sobre ellos o sus existencias.

JT: ¿Qué grado de importancia consideras que tienen las religiones dentro de nuestra sociedad?

RF:Creo que hay un desconocimiento brutal sobre el acontecimiento religioso y un desinterés hacia las cuestiones fundamentales que nos atañen existencialmente. La gente, desde el sueño del progreso y con la altivez que caracteriza a nuestra época, se ha entregado a una forma de vida llena de inercia, donde la preocupación, propia de la filosofía y de la experiencia religiosa, es percibida peyorativamente. Se busca seguridad a toda costa, huyendo de la tensión propia del verdadero acontecimiento del pensamiento. Digamos que la gente ha renunciado a tomarse a sí misma en serio, relegando la responsabilidad que tenemos sobre nuestra propia existencia en el ajetreo ruidoso del cada día. No se tiene tiempo (ni se quiere tener) para pensar sobre Dios o sobre los asuntos que nos son aún una incógnita o un enigma. Nuestra sociedad es resolutiva, no quiere retos… Las religiones, además todas, abren al hombre a la experiencia originaria porque precisamente dinamitan loa discursos de la resolución que imperan hoy. Por eso precisamente a mí me fascinan.

JT: ¿Cuál es tu opinión respecto a la frase filosófica que manifiesta eso de: “La fe mueve montañas”?

RF: Jaja bueno, es que esa frase yo la entiendo en el sentido de que nos da ánimos para conseguir lo que nos proponemos, o sea, como que creyendo en nosotros mismos, en nuestras capacidades, lograremos nuestro propósitos por difíciles que sean. Pero en realidad, además de voluntad, se necesita esfuerzo y trabajo; pero es cierto que con una voluntad decidida, es más fácil trabajar en esa dirección. A veces el azar también juega su papel, y a veces fracasamos. A mí, por ejemplo, me aterra el fracaso, por eso quizás soy tan inseguro e introvertido con mis cosas. Lo ideal es estar preparado para ello, o quizás que no importe tanto el resultado sino el hecho de haberse entregado a una causa con todo el alma.

JT: Retomando la parte personal, todos los escritos que publicas en la red social Facebook, ¿en qué lugar te nace la inspiración para poder posteriormente plasmarlos 

RF: Por un lado, los fragmentos de mi obra que comparto en redes no son fruto de una inspiración sino el resultado de largas meditaciones, análisis de términos y experiencias intelectuales sobre los temas que trato. Lo que sí nace de una inspiración es un poema. Suelo compartir mis poemas de vez en cuando, a veces recitándolos en vídeos. Algunos de mis poemas son estrictamente filosóficos porque creo que el arte expresa también la verdad humana y de hecho el pensar inicial fue poético. Otros poemas son más personales, tratan de relaciones afectivas, de la soledad, de la naturaleza…

También me interesa plasmar la experiencia masculina en temas habitualmente vinculados a la mujer. Hay una verdad del varón acallada e ignorada que debe encontrar salida cultural y socialmente en los próximos tiempos, y quiero contribuir a ello, exponer las preocupaciones del hombre sin ser filtradas por la óptica del feminismo que ha acaparado toda cuestión social. Pensemos en la prostitución masculina, de la que suelo hablar en mis poemas, y que está absolutamente excluída del debate público; las enfermedades que sufrimos nosotros; el papel del padre;  la vejez del varón; la bisexualidad masculina; el deseo  en general; el sacerdocio; la permanente y gratuita acusación de poseer un trasfondo de naturaleza violenta que sufrimos los hombres desde las instituciones y los medios; la belleza masculina, tantas veces ridiculizadas, su papel en el mundo del trabajo, el suicidio etc

JT: Y hablando de escritos, ¿cómo fue tu primera vez en Minuto Crucial?

RF: Fue de lo más gratificante. Mi primer artículo «Dime de qué acusas» fue una exposición de mi concepción de la docencia desde mi experiencia como docente. Resultó bastante exitosa mi primera aportación a esta maravillosa web. En el artículo reflexionaba sobre el papel de los profesores en el aula, los riesgos de manipular a los jóvenes aprovechándonos del poder que nos da estar delante de tantos adolescentes que aún no se han desarrollado plenamente como personas y  de algún modo van a tomar muy en serio cualquier cosa que les digas. Es una gran responsabilidad y nadie debe tener el afán de querer moldear las mentes de esos jóvenes a su gusto, porque cada persona debe ir decidiendo sus valores e ideas en virtud de sus propias experiencias vitales y no nos compete a nosotros, los docentes, hacerlo por ellos. Quien así lo haga no es realmente un docente sino un político. Creo que es un buen modo de ponerse a prueba para saber si uno es o no profesor por vocación…o, si por el contrario, prefiere la militancia ideológica. Desgraciadamente predomina lo segundo en nuestros actuales sistemas de enseñanza.

JT: Hace no mucho te ‘estrenaste’ como entrevistado. ¿Cómo fue tu experiencia?

RF: Cierto. Un joven estudiante de Ecuador, a raíz de haber visto alguna de mis publicaciones, contactó conmigo para hacerme una entrevista sobre democracia y discurso político. La entrevista se hizo en clave estrictamente académica, pero fue una experiencia enriquecedora. El video lo compartí en mi Facebook, ya que los temas que se trataron son muy importantes y siempre trato de llegar al mayor número posible de usuarios en la red, lo cual es complicado.

JT: Para terminar con la entrevista, si tuvieras que valorar en una escala del 0 al 10 tu experiencia hasta el momento en Minuto Crucial en la que 0 es muy negativa y 10 muy positiva. ¿Qué nota le pondrías a esta y por qué?

RF: Indudablemente un 10. Gratifica mucho poder compartir con tantas personas los análisis y puntos de vista  acerca de nuestra convulsa actualidad o cualquier cosa que nos suscite interés personal a través de una plataforma como ésta, desde la más absoluta libertad y aprendiendo de  otros compañeros. Es un proyecto  muy interesante y además muy necesario en los tiempos que corren.  De hecho, me gustaría dar las gracias a MC por la oportunidad que nos brinda cada semana para dar a conocer nuestros artículos.

JT: Muchas gracias por todo Rubén, es un placer poder contar con tus escritos para Minuto Crucial. Espero que podamos contar contigo por mucho tiempo y que entre todos hagamos de este espacio un lugar mucho más competitivo. Lo dicho, gracias por todo.

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