Omitir no es mentir PERO…

La semana pasada, abordé el tema de la verdad y de cómo diferentes medios de comunicación utilizan el famoso arte de omitir o lo que es lo mismo, la ocultación de informaciones para que una serie de ‘interesados’ salgan de esta acción beneficiados. Hoy voy a exponeros mediante dos ejemplos prácticos la forma con la que se combate la desinformación.

Aunque omitir no sea mentir, la falta de datos puede provocar un efecto mariposa que conlleve a que una de dos; o vivamos engañados durante días, meses, años o para toda la eternidad por esa falta de información o que a su vez sirva para que un tercero se invente algo con mala saña, transformando esa falta conocimientos en algo que a la larga nos perjudique de manera directa o indirecta.

Para evitar esa omisión es importante que ‘forcemos’ a la persona ‘X’ o al medio de comunicación en cuestión ‘Y’, a que ‘canten’ sobre una serie de sucesos que a priori, no tienen la intencionalidad de manifestarlos salvo que les pillemos en un renuncio.

Ahí va el primer caso práctico del mal que puede traer el omitir respecto a una persona:

Pongámosle que tengamos una pareja infiel que se llama ‘Z’ y que tenemos una serie de indicios de que apuntan a que esa infidelidad existe, pero a la vez esas pruebas no son lo suficientemente determinantes como para poder afirmarlo con rotundidad. La persona infiel ‘Z’, jugará con esa falta de información por nuestra parte no desvelándola porque de manifestarnoslo saldría perjudicada.

Su intencionalidad principal será seguir su vida omitiendo ese mal detalle puesto que de salir a la luz pierde y mucho. Le viene mejor ocultar la cornamenta que anunciarla. La comodidad del silencio en la infidelidad, servirá para que Z pueda jugar como buena funambulista a dos o tres bandas compaginando la vida ‘normal’ con la lujuria y el despiporre.

Pues bien, la primera manera de descubrir la infidelidad de ‘Z’ consiste en observar el lenguaje no verbal de esta. Quien la oculta, normalmente se mostrará con nerviosismo y más si le haces las preguntas cruciales que puedan conllevar a desenmascararla. Eso sí, deben ir acompañados con indicios o pruebas muy determinantes para que este nerviosismo, acabe conllevando a que ‘Z’ se contradiga.

Las contradicciones vendrán con el nerviosismo y estas podremos sacarlas a la luz en el momento en el que este estado sobrepase la conducta racional de Z, las preguntas directas servirán para ponerle contra las cuerdas. Unir indicios con fechas como si de un puzle se tratara, es la clave para conseguir que ‘Z’ cante como si fuera un mariachi mejicano.

Cuando omites a una pareja una serie de situaciones no la estás mintiendo sino que tiras de individualismo para consumar tus intereses. Omitir es amoral pero es lícito, no conlleva cárcel y podríamos decir que en temas sentimentales, esa omisión va vinculada con el tema de la picaresca.

Los actos individualistas, es verdad que perjudicarán con el paso del tiempo, porque es muy difícil prolongar durante años mucha ausencia de información pero las mentes más astutas podrían incluso jamás ser pilladas. Ya lo dice el dicho de: ojos que no ven, corazón que no siente. Se puede ser infiel y que no te pillen pero desde luego para que esto no te pase hay que tener una memoria tan buena como la de Stephen Hawking, que en gloria esté.

Ahí va el segundo y último caso práctico del mal que traer el omitir respecto a los medios de comunicación:

Supongamos que una persona ‘X’ comete un delito y el medio ‘Y’ pone acompañando al texto de la noticia el siguiente titular: “Un joven comete un robo con violencia en un domicilio”. ¿Cuántos medios creéis que dirían con pelos y señales todo lo relacionado con ese suceso?

Os lo digo desde ya, con los dedos de una mano. En el caso de los medios de comunicación sí que veo el omitir sinónimo de mentir ya que a diferencia del caso anterior, los periodistas sí que estamos obligados moralmente a sacar a la luz las injusticias que se realicen. El periodista como siempre digo debe ser el juez periodístico que sentencie en búsqueda de la verdad sin tapujos ya sea esa verdad de nuestro agrado o no.

El interés general debe primar sobre el individual pero desgraciadamente, en los medios de comunicación se prioriza más lo que le beneficia a unos pocos por encima de a todos. La ocultación de las informaciones va unida a la línea del medio y al suceso político o social que se aborde en ese momento.

Volviendo al titular del segundo caso, el periodismo consiste en decir quién comete la acción de robar, el motivo del porqué la comete, la nacionalidad de este y otras tantas cosas más en las que insisto, según la ideología del medio veremos una doble vara de medir con el trato al que le darían a noticias como la que he puesto de ejemplo.

Las 5W del periodismo, las mismas que cité en el artículo anterior son cruciales para poder evitar las noticias fake o la desinformación en general. Este método, en muchas ocasiones, cada medio lo utiliza a su gusto y semejanza para complacer a su público objetivo. Lo dicho, imparcialidad cero, todo meros intereses, casi siempre económicos.

La imparcialidad es contar cada dato objetivo e incuestionable que se maneje. Evitar el sesgo ideológico y además no ocultar a los lectores bajo ningún concepto todos los dato que tengamos encima de la mesa, porque cada dato puede ser crucial para llegar a resolver cada caso que se nos presente dentro de esta profesión tan bonita como compleja llamada periodismo.

La nacionalidad, el sexo y el estatus de la persona que ha cometido ese hecho delictivo, deben ser citados y no me vale que esa persona sea perteneciente a un colectivo vulnerable o en riesgo de exclusión social, porque lo que tiene que hacer el periodista es informar con todo el rigor posible y sin titubeos. Todo lo demás, es propaganda de la mala pero bien remunerada que servirá para recolectar borregos de uno y de otro lado.

En definitiva, las preguntas directas y la aplicación de las 5W de manera íntegra, pueden solucionar el mundo de la desinformación en el que vivimos. Para todo lo demás, Mastercard.

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