La hora de la democracia

Son las siete de la tarde del día 4 de mayo de 2021. Aún no han cerrado los colegios electorales y mi intención es mandar este escrito a Minuto Crucial antes de que RTVE nos ofrezca ese primer avance de resultados con el ya tradicional sondeo a pie de urna. Así pues, todo lo que lean a continuación no ha sido escrito condicionado por el resultado que mañana llenará de titulares los periódicos, radios y televisiones.

Al lío. Llevamos desde la precampaña con manifestaciones de todas las formaciones y colores sobre lo valiosa que es la democracia. Alegatos enfurecidos con los que pretenden colocar la virtud a su vera mientras que le niegan el pan y la sal de la misma a sus supuestos contrarios.

Ciertamente resulta un modo un tanto extraño de defender la democracia. Defender lo que se supone que es el más civilizado modo que tenemos los pueblos de llegar a acuerdos y conseguir un buen gobierno para todos, se ha convertido en un ir y venir de dardos envenenados con los que se antoja complicado consensuar nada.

Pero, ¡oiga usted! Ellos, todos ellos, dicen defender la democracia. Pues bien, hoy que leen esto, hoy día 5 de mayo de 2021, es el momento de demostrar que efectivamente son defensores de la misma. Ya que, como decía mi querido José María López-Lago, una cosa es predicar y otra muy distinta, repartir trigo. Es la hora de repartir.

A estas horas, espero que el ganador se haya comportado con nobleza y generosidad. Que no haya hecho alarde de su victoria atribuyéndose para sí la verdad que otorgan las urnas ya que estas no otorgan verdades sino algo mucho más serio y delicado: La capacidad de representar el sentir mayoritario de los ciudadanos y nunca lo contrario. Es decir, espero que el ganador no caiga en la tentación de confundir su victoria con un cheque en blanco. Espero que haya tendido una mano a los demás para llegar a acuerdos que duren y no enfrenten, que haya sido generoso. Que sea lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que, si suma a otros, su victoria posterior será mucho más grande en cantidad y en calidad. Eso es democracia.

Espero que los que no han ganado hayan felicitado al vencedor. Que no se hagan trampas al solitario con supuestos complots y no enturbien los resultados con maquiavélicas explicaciones a sus fracasos. Que manifiesten su voluntad de apoyar al que gane, de trabajar conjuntamente, que hagan autocrítica y no escupan hacia afuera, y, sobre todo, que no caigan en la tentación de hacer eso tan feo que sí, lo reconozco, yo también hice en su momento y que se resume en frases del tipo “disfruten lo votado” o “a mí no me mires que yo no les voté”.

Espero que, aunque con un cierto sabor amargo, se congratulen de que todo funciona y de que nuestra democracia es sólida. Todo ello en la confianza de que si se esfuerzan es posible que en las próximas los que ganen sean ellos y agradecerán se les trate también de un modo respetuoso. Eso es democracia. Ahora termino, envío el artículo y pongo la radio… ¡Es la hora!

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