El abstencionismo y su complicidad con los extremos

De todas las teorías “terraplanistas” la de dejar de votar para poner en apuros al gobierno se lleva la palma. Creen poder poner en jaque al gobierno, creen que les temen.

Un país que no tiene, desgraciadamente, un mínimo de participación para validar los resultados es regalarle un cheque en blanco a las posiciones más extremistas que SIEMPRE irán a las urnas. Su subvención depende del resultado, la que se paga con tu dinero, votes o no. Creen que si la abstención llegara al 60% tambalearía la estructura del estado. ¡Qué absurdo! Habría un gobierno igualmente. En las últimas elecciones del País Vasco la abstención llegó al 47,14% y yo no veo a EH-Bildu preocupado con los 22  escaños, al contrario.

En 1998 las primeras elecciones que gana Hugo Chávez la participación fue del 63,5%. ¿Cuánto habría cambiado la historia? ¿Cuántos se arrepienten ahora? En noviembre de 2019 la abstención superó los 12 millones, más que el apoyo recibido por ningún partido.

Ahora con el comunismo a las puertas, algunos se preocupan y con razón, la crisis del 2008 será un paseo comparada con esta, mientras el gobierno “progresista” sigue despilfarrando el dinero que aún no ha recibido de Europa Deuda que atará económicamente hasta nuestros nietos. La democracia no es perfecta y el sistema electoral tiene mucho que mejorar, pero como diría Platón: «El riesgo de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores».

El abstencionista no es un grupo unificado, ni siquiera pretende lo mismo y esgrimen varias “razones”:

A la cabeza de este disparate de ideas, se encontraba el difunto Antonio García-Trevijano jurista, notario, abogado, político, crítico de arte y pensador republicano español, destacado por su activismo contra la dictadura franquista, hombre culto y complicado según sus propios amigos. Se sintió traicionado cuando muchos miembros de la  Platajunta, que unió en un solo frente a todas las fuerzas políticas de oposición al régimen de Franco, negociaron con el gobierno de Suárez.

Tras imponerse en la transición española la opción de la reforma de la dictadura frente a la de ruptura democrática que defendía, abandonó la política activa. Llevaba mal la traición y que le llevaran la contraria, hasta desheredó a sus hijos.

Trevijano se negaba al “mal menor”, alegando que “al mal hay que rechazarlo se vista como se vista”, hipótesis que tuviera sentido si el hecho de no votar te librara de sufrir el resultado de las urnas (el “mal).

Algunas de las teorías que alimentan al abstencionismo y a su vez al gobierno de extremos:

Todos los políticos son iguales: Miren, no, no todos son iguales. Puede que ninguno sea bueno, pero el resultado (lo realmente importante) difiere entre unos y otros.

Donde está la separación de poderes: Cada día es más complicada, ya que los partidos más extremistas están encantados de controlar todo el poder judicial y legislativo sin oposición, pero hay partidos que la piden como Ciudadanos, VOX, P-Lib y el PP, este último, dependiendo si el día es par o impar.

La única forma de modificar la política de un país es utilizando las reglas del juego establecidas. Creer que todos los abstencionistas quieren lo mismo es un absurdo y ya que se pondrán de acuerdo, con no saben muy bien qué representación, es el colmo de la estupidez.

No hay listas abiertas, es el partido quién elige: Bueno, El P-Lib tiene en sus estatutos primarias, listas abiertas y libertad de voto. El resto de partido ni se acercan, pero tienen sus procesos. Para esto tienes que pertenecer al partido, como es lógico. Pero los abstencionistas no son de ningún partido, “porque la política no va con ellos” … es increíble que gente inteligente se haya dejado arrastrar con estos eslóganes vacíos.

 La conciencia de que un voto entre millones es irrelevante: Hay un capítulo de los Simpson que lo expone perfectamente, cuando se impone el toque de queda a menores de 70 años por un voto, Homer que no votó, aun así, dice que no hubiera cambiado nada. Los Simpson es el fiel reflejo de la sociedad.

“Que se oiga el silencio de sus voces”, que se vea el descontento: Vale, ¿Qué solucionas con esto? ¿Cuándo suban los impuestos, sabrán que se los subirán también a ellos? Absurdo e inútil, a partes iguales.

No les convence ningún partido: Si esperas coincidir al 100% con un partido, tranquilo, sufrirás la política de los que menos te convencen, no falla.

La incapacidad de llegar a acuerdos: El mejor toque de atención a un partido es votar a otro, le dejas claro que esas decisiones no las compartes y que, si siguen así, otro será quien tenga el poder.

El colmo del absurdo es la marea granate, que pone en contacto abstencionistas con migrantes que no tienen derecho a voto, de forma que los primeros voten lo que quieran los segundos.

Estamos en un punto crítico tanto para la economía, como para la democracia, urge que los partidos de la oposición se unan en unos mínimos principalmente económicos para dar una alternativa al gobierno social-comunista que estamos sufriendo.

Tenemos que exigir una alianza PP, VOX, Cs, P-Lib, Contigo y quien sienta algo de respeto por la unidad del país, por reflotar la economía, por la democracia y la separación de poderes. En este punto crítico es peor no elegir, que equivocarte al hacerlo. Si tu no votas, otros elegirán por ti, sobre el presente y futuro, tuyo y el de tus hijos.

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